La esquina de Reforma y Periférico y la esquina de Periférico y la Carretera Picacho - Ajusco tienen mucho en común: el día de hoy son severos nudos viales. Están en zonas donde no abunda el agua, la infraestructura eléctrica está saturada y los servicios de drenaje dejan mucho que desear. Es obvio que la construcción de cualquiera de los dos proyectos generaría temporalmente afectaciones viales peores. Es obvio que a los vecinos inmediatos no les va a dar mucha risa estar a la sombra de una torre de 300 metros de altura. Entonces, ¿cuál es la diferencia?
La diferencia está en la manera de plantear el proyecto. Para empezar, para este proyecto no ha salido el Jefe de Gobierno de la Ciudad a presumirlo con bombo y platillo como si hubiera sido idea suya. Apenas es un anteproyecto, y como tal hay muchas cosas pendientes por plantear y resolver. Sin embargo el enfoque del Arquitecto Héctor Tagle Nader para comunicar su idea ha sido mucho más sensato y por qué no decirlo, solidario.
Para la torre del bicentenario nos decían que se harían importantes adecuaciones viales a la par de la obra. Las principales adecuaciones eran impedir la entrada de vehículos por Lomas de Chapultepec y que se arreglara la glorieta de Petróleos Mexicanos. O sea que las importantes adecuaciones viales sólo se ceñían a su círculo inmediato. El hecho de que la vialidad ya esté colapsada el día de hoy en ese punto pareció no ser relevante. Tampoco la opinión de los vecinos y del INBA que se oponían a la demolición del Superservicio Lomas. Ni de los grupos ecologistas que se oponían a la afectación del Bosque de Chapultepec. Y la descalificación en plan de linchamiento de cualquier persona que se atreviera a criticar el proyecto tampoco contribuyó a hacerlo popular. Tampoco se dijo claramente de dónde iban a sacar el agua y la energía eléctrica necesarias para hacer funcionar esta mole sin afectar a terceros. Luego hasta salieron con que era pura cosa partidista y política y hasta panistas resultamos todos los que íbamos encontrando cada vez más signos preocupantes de intereses poco claros relacionados con este proyecto. Y también nacos, retrógradas y mediocres. Para no ir tan lejos, apenas el día de ayer otro valiente anónimo me lo volvió a echar en cara.
La torre que quieren hacer frente a TV Azteca, de entrada, no plantea afectar áreas verdes. De hecho se plantea construirla a la mitad del periférico y que las vialidades pasen alrededor de ella. O sea que sería el centro de un gigantesco distribuidor vial. Y además se plantean otras
obras viales como la prolongación de la Avenida de los Poetas, de la autopista Chamapa-Lechería, la virtual prolongación del segundo piso del periférico y un distribuidor vial en el cruce de Periférico con Insurgentes. Hasta se está hablando de metro y de un aeropuerto. Claro, mucho de ésto todavía son ideas pero noten el alcance.
Ahora bien, lo que me parece realmente aplaudible es que lo primero que están planteando y están negociando independientemente de lo demás es realizar una serie de
obras hidráulicas para beneficiar a toda la Delegación Tlalpan y especialmente a las zonas altas como son los pueblos de San Andrés Totoltepetl, San Miguel Xicalco, San Miguel Ajusco, Santo Tomás Ajusco y San Miguel Topilejo. Esto a través del aprovechamiento de los excedentes de agua de un pozo de extracción ubicado en Plaza Inbursa que actualmente se está tirando al caño sin aprovecharse.
Si se fijan, la
Nueva Torre Bicentenario no se limita a paliar las afectaciones a los vecinos inmediatos que en este caso serían la secretaría del Trabajo, Televisión Azteca y un puñado de edificios y locales comerciales. Son medidas que claramente apuntan a mejorar la calidad de vida de toda la delegación Tlalpan, incluyendo a las zonas más pobres y desprotegidas. En vez de perder el tiempo en persumirnos de lo maravillosos que van a ser sus excusados o sus luces inteligentes, de cuántos albañiles van a conseguir trabajo temporal durante esta construcción o de cuántos oficinistas van a caber en esta torre, los promotores de este nuevo proyecto están hablando de una serie de problemas graves que afectan a decenas de miles de personas en toda la zona, y de cómo piensan que podrían aprovechar este proyecto para mejorar directa o indirectamente la calidad de vida de todos. Con estos antecedentes, ¿cómo va a oponerse uno a que tanta gente salga beneficiada?
Bienvenidas las inversiones, siempre y cuando se planteen de esta manera. Este si es un proyecto integral, que toma en cuenta la situación de la zona, sus problemas y sus carencias y está buscando la manera de lograr un desarrollo sustentable en la zona. Sustentable, ésa es la palabra clave. Este es el modelo de desarrollo que queremos para nuestra Ciudad los retrógradas y mediocres como yo. Y para toda la Ciudad, desde Tepeji hasta Milpa Alta y desde Amecameca hasta el Valle de Toluca.