Hoy en día, el guión básico del grito dice más o menos así: "Mexicanos: ¡Viva la Independencia Nacional! ¡Vivan los Héroes que nos dieron Patria! ¡Viva Hidalgo! ¡Viva Aldama! ¡Viva Allende! ¡Viva Morelos! ¡Viva México! ¡Viva México! ¡Viva México!". Dependiendo de los acontecimientos nacionales, las cuotas de género y las preferencias del gobernante en turno se agregan arengas, por ejemplo Vicente Fox era el que más se salía del guión y gritaba "Mexicanas y Mexicanos", "Viva Leona Vicario", "Viva la Democracia", "Viva la Corregidora", etc.
Sin embargo, se dice que el Grito de Dolores original fue mucho más corto, mucho menos solemne y mucho más poderoso: "Muera el Mal Gobierno.
Viva Alfonso VII. Viva la Virgen de Guadalupe." Hay quien dice que también dijo: "Vamos a coger Gachupines", aunque es probable que eso no lo haya dicho sino hasta arengas posteriores. Pero eso fue todo. Después bajó a la calle, se dirigió a la cárcel y liberó a los presos.
-Como paréntesis, si se fijan, no es casualidad que los movimientos armados actuales como el EPR o el EZLN hayan escogido la frase de "muera el mal gobierno" para alzarse en armas: le están apostando a la arenga original de Hidalgo para encender las "pasiones revolucionarias". En lo personal, creo que la razón por la que la arenga no les ha funcionado muy bien que digamos es porque lo que realmente prendía a la gente eran la parte de la Virgen de Guadalupe (la religión) y la de ir a coger gachupines (la xenofobia). Hoy esos movimientos de izquierda reniegan de cualquier religión que no sea el culto a la personalidad de próceres que sólo ellos conocen, y dependen para subsistir de sus redes de apoyo en el extranjero, por lo que repetir la arenga completa sería un suicidio político para ellos.-
Con el grito de Dolores comenzó una época extremadamente violenta de rebeliones y cuartelazos que duró muchos años. Aún después de la Independencia, las guerras intestinas y las intervenciones extranjeras culminaron con la dramática pérdida de más de la mitad del territorio nacional en la vergonzosa Guerra contra Estados Unidos. Pero la única identidad nacional que teníamos se reducía a la Bandera, al Escudo Nacional y a la Virgen de Guadalupe. Hasta que llegó la segunda intervención francesa y el enfrentamiento entre los papás del México moderno: Benito Juárez y Maximiliano de Habsburgo. Nadie puede negar el legado de Juárez en la política exterior y en el fortalecimiento de la República. Pero el que nos dio nuestra identidad como Mexicanos, pésele a quien le pese, fue Maximiliano I.
Maximiliano fue apoyado en un principio por los conservadores mexicanos, pero salió con ideas más liberales que muchos de nuestros liberales: era más bien un tipo idealista que vino a México seducido con engaños y que no tenía idea del tamaño del Tigre que se sacó en la rifa. El caso es que lo primero que hizo al llegar al país fue ponerse a investigar cuál era la historia oficial... y resultó que no era nada inspiradora - puras intervenciones, gobiernos corruptos y la nefasta figura del corrupto y cobarde
Antonio López de Santa Anna, quien tuvo el descaro de pedirle chamba a Maximiliano dos veces.
En fin, el caso es que Maximiliano se dio a la tarea de reconstruir una historia oficial más heróica, que sobrevivió casi sin cambios hasta finales del siglo XX, y que dio nuevo lustre a los Insurgentes, convirtiéndolos en semidioses sin defectos y aderezándola con historias de patriotismo y sacrificio llenas de emotividad, como la del Pípila. Rescató la historia del Imperio Azteca, y hasta tuvo el buen tino de convertir la derrota en la Guerra contra Estados Unidos en que se perdió la mitad del Territorio Nacional (especialmente las todavía recientes batallas de
Padierna,
Churubusco,
Molino del Rey,
Chapultepec y la
Ciudad de México) en una gesta heróica, glorificando las historias del
Batallón de San Patricio, el
General Anaya, y los
Niños Héroes. Maximiliano fue también el que instauró en México la educación primaria obligatoria, gratuita y laica. Y fue a él al que se le ocurrió conmemorar oficialmente el 16 de septiembre el aniversario de la Gesta de la Independencia, emulando el Grito de Dolores y convirtiendo a la Noche Mexicana en una verbena popular.
Los gobiernos que siguieron al segundo Imperio conservaron muchas de éstas ideas, incluyendo la celebración del grito, pero Porfirio Díaz le hizo un pequeño cambio al formato, cambiándolo al día 15 por la noche. La razón: Don Porfirio cumplía años el día 15, así que de esa manera su cumpleaños se convertía en día de Fiesta Nacional. Y hasta el día de hoy, se lo seguimos festejando. Así que, por ironía del destino, la fiesta del grito que tenemos hoy es una herencia que le debemos a dos de los villanos favoritos de la Historia oficial de México: Maximiliano "el invasor" y Porfirio "el dictador". ¡Viva México!