Asi andábamos a las 4 AM
De veras, el Danny Boy nomás nunca llegó...
Fue un cumpleaños memorable. Desde la media noche del 9 en que a medio mundo se le ocurrió felicitarme "antes que nadie" (ganó el Pozzi que me felicitó como a las 10 de la noche porque ya era mediodía en China), hasta las 4 de la mañana de hoy en que acabé malacopeando en el Imperial con los tres alegres compadres pasaron un montón de cosas... para empezar, las mañanitas en el desayuno. Después, la comida en el Buen Bife. En la noche, el precopeo en La Lupe. De verdad me dio mucho gusto saludar a todos los que llegaron a echarse una cervecita o de perdida un refresquito por las canas del festejado. Por ahí pasaron Alice, ¡Bere!, Nadia, Tania y Blanca (su Amigocha de Mty), Karlita, Jorge, Mario, Saúl, Lomelí, El Señor Slim, Pozzi y Chuquito. Muchas gracias por la sorpresa.
Tras el conbebio, me lancé con Pozzi a la Imperial, donde ya nos estaban esperando Arjones, Oscarajo, Tania, Blanca, Ale, Pastor y Jorge -el hermano de Ale-. Lo malo fue que apenas alcanzamos a ver el final de la tocada con Sabo Romo (por cierto, gracias al GDF que se le ocurrió cerrar Constituyentes a las once de la noche... qué bonito detalle). En fin, al final del día, con buena compañía, buen lugar, buen ambiente, y una botella de Absolut prácticamente nueva... una cosa llevó a la otra, y el resultado es que como a las 4 de la mañana me estaba subiendo apenas a mi carro para irme a casa. Pobres de los de la Imperial... ellos todavía no lo saben, pero me quedaron ganas de regresar. Aunque "algo le han de haber echado a los hielos", porque por alguna extraña razón me está molestando la luz, tengo mucha sed, me molestan los ruidos y me duele la cabeza: Maldita bebida, ¡cómo la odio!
Tras el conbebio, me lancé con Pozzi a la Imperial, donde ya nos estaban esperando Arjones, Oscarajo, Tania, Blanca, Ale, Pastor y Jorge -el hermano de Ale-. Lo malo fue que apenas alcanzamos a ver el final de la tocada con Sabo Romo (por cierto, gracias al GDF que se le ocurrió cerrar Constituyentes a las once de la noche... qué bonito detalle). En fin, al final del día, con buena compañía, buen lugar, buen ambiente, y una botella de Absolut prácticamente nueva... una cosa llevó a la otra, y el resultado es que como a las 4 de la mañana me estaba subiendo apenas a mi carro para irme a casa. Pobres de los de la Imperial... ellos todavía no lo saben, pero me quedaron ganas de regresar. Aunque "algo le han de haber echado a los hielos", porque por alguna extraña razón me está molestando la luz, tengo mucha sed, me molestan los ruidos y me duele la cabeza: Maldita bebida, ¡cómo la odio!
>> Leer más...







